domingo, 22 de enero de 2017

¿Por qué marchamos papá?


Belleza de mujer
A solo 3 semanas, este 2017 presenta claras señales de uso y bien intenso.  Ya nada le queda de nuevo al pobre.

Como cualquier otro sábado, abrazados a nuestras hijas, caminamos con mi mujer por California.  Esta vez, por la principal avenida de San Francisco.  Y como ocurriría con cualquier otro fin de semana en la diversa y dinámica Market Street, no estamos solos.  Esta vez llueve.  Nos mojamos, pero seguimos caminando. Podemos sentir el frío del invierno en las medias empapadas de pisar charcos imposibles de anticipar, pero seguimos caminando.  Y es que no se trata de un paseo, estamos marchando! Sí, junto a millones de personas alrededor del mundo y esta vez, nuestra charla con nuestras hijas sobre los derechos postergados de la mujer, la valoración de las minorías y el protagonismo ciudadano se intensifican al son de "Love trumps hate" ("El amor mata al odio"), agregándole el condimento necesario para que estas vivencias se impregnen en la piel para siempre.  Como un tatuaje conceptual en el intelecto y sus almas, que las hará mujeres definitivamente más bellas.

A favor de no estar en contra
Frente a la pregunta de por qué marchamos, claramente cada uno debería responder por sus propias motivaciones y evitar hablar en nombre de todos.  Sin embargo, no somos pocos los que creemos que no hay que desperdiciar nuestra energía LUCHANDO EN CONTRA de algo o alguien, sino más bien CONTRIBUIR/CO-CONSTRUIR A FAVOR de lo que queremos que ocurra.  Somos los mismos que estamos a favor de la Paz y no en contra de la Guerra, que si bien puede parecer un simple juego de lógica o de palabras, cambia por completo nuestra esencia y el foco de nuestra inversión, transformando ese ejército de personas luchando contra algo/alguien, en un enjambre de individuos aportando/co-construyendo positivamente a la realidad que queremos vivir.  Un claro ejemplo es si vamos a decirle NO a la discriminación o Sí a la diversidad.


Muchos medios de comunicación han presentado los históricos números de esta movilización internacional bajo el nombre de "anti/contra Donald Trump" y no los culpo, ya que muchas personas en la misma marcha lo interpretaron así, cuando el verdadero foco de la movilización fue el de reivindicar/recordar el valor de los derechos alcanzados por las minorías en los últimos años y en particular por las mujeres.  El caso de la mujer es el más extendido y evidente de desigualdad, si consideramos las diferentes geografías y ámbitos en los que podemos encontrar los mismos patrones negativos/destructivos.  
Un dato curioso y para reflexionar es el hecho de que las mujeres reciban el trato de una minoría, siendo que en la mayoría de los países representan la mayor parte de la población.

Lamentablemente, el nuevo presidente electo de los Estados Unidos no es un caso aislado, extremo o especial.  Creer que este sábado, millones de personas hemos marchado por él o porque no estamos a gusto con el resultado de las elecciones, es un tanto infantil y solo sirve para diluir el hecho de que existen muchas personas en todos los ámbitos y países que siguen pensando y actuando con claras faltas de respeto y justicia hacia las mujeres y las minorías, sea cual fuere en cada grupo social en particular.  

Por si no quedó claro
No hemos marchado pacíficamente en cientos de ciudades alrededor del mundo (y en nuestro caso bajo la lluvia), solo para recordarle a una sola persona en el planeta, que los derechos de las mujeres y otras minorías deben ser respetados e incluso desarrollados, sino para los otros millones de personas comunes, hombres y mujeres, con las que convivimos todos los días, que puedan sentirse más "cómodos" o "respaldados" a la hora de no darle el lugar de respeto y cuidado que cada persona merece.



Y sí, como rezaba en un cartel sostenido por una adolescente junto a su abuela durante la marcha: "No puedo creer que todavía necesite estar haciendo este cartel #Women's March"

¿Por qué marchamos hijas? Porque con su madre, nos hemos tomado muy en serio esto de dejarle las mejores hijas que podamos a este mundo, en lugar del mejor mundo que podamos a nuestras hijas.  Creemos que esto podría ayudar.




viernes, 29 de agosto de 2014

Hoy es un balde con agua helada, ¿y mañana qué?


"Donde todos están de acuerdo, es porque ninguno esta pensando en serio" es una arenga efectiva en cualquier grupo para disparar el tan necesario disenso.  El desafío después, será encontrar LA FORMA en la que intercambiamos nuestras creencias y puntos de vistas, independientemente de que se logre o no un consenso, de manera de que todos salgamos enriquecidos.

Las dos caras de un mismo baldazo

El famoso desafío en cadena #IceBucketChallenge viralizado por personas famosas (actores, deportistas, empresarios y otros mortales) puso una vez más sobre la mesa, nuestra limitada capacidad para disentir.

Algunos podrán opinar que se logró una concientización sin precedentes sobre la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) o una recaudación record en la historia de las OSC (Organizaciones de la Sociedad Civil) que roza con el milagro y otros que ha sido más show-off (careteada) de famosos, divirtiéndose con una moda, mientras derrochan más agua y la energía necesaria para hacer el hielo, que los USD10 que donaron (cuando lo hicieron).

Bill Gates

Lo que me motivó a escribir este artículo, no es el fenómeno viral en sí y sus consecuencias (que daría mucha tela para cortar), sino la claridad con la que este fenómeno puso de manifiesto nuestra falta de habilidad para disentir y la vertiginosa velocidad para escalar una diferencia de opiniones sobre algo neutro, en una guerra personal.  Solo por citar algunos ejemplo reproducibles leídos recientemene: 

"Imbéciles tirándose agua tibia...", "Ignorantes que solo critican...", "Gente sin corazón ni principios...", "Otro más con la estupidez del balde de agua...", entre otros comentarios descalificantes de ambos lados.

Resumiendo el resultado de estos comentarios basados en ataques y descalificaciones personales y el fenómeno en sí, podríamos decir que nos quedamos con: gente ofendida, relaciones rotas o dañadas, mucho dinero recaudado, mucha gente concientizada sobre el ELA y mucha agua y energía mal gastada también.  

Un motor sin aceite


Qué diferente sería el poder intercambiar humildemente nuestras percepciones de lo que entendemos que es la realidad o lo que nos esta pasando con eso, analizar juntos lo bueno y lo mejorable de este fenómeno y proponer algo, tal vez, superador.  Como aquél que sugirió plantar un árbol en lugar de tirarse agua! Genial! pero sin dudas, con mucho menos probabilidades de volverse viral, porque ver a alguien plantando un árbol, no cuenta con el suspenso, morbo y otras emociones en pocos segundos, como el baldazo de agua helada.  Lo cierto es que alternativas, no faltan! y el tiempo nos dirá si lograrán el mismo efecto!

El gran punto para mi es que, si no podemos mantener una discusión sin destruirnos, sobre un tema que, a la gran mayoría, poco lo afecta desde los propios intereses, cuando tengamos que discutir sobre otros temas más delicados ¿qué nos espera?

Cuando las discusiones toman esta dinámica, difícilmente se pueda construir.  Solo se destruye! ¿Qué pasa con un motor sin aceite? Se rompe! ¿Y si encima lo exigimos? Se rompe más rápido! 

Como sociedad, tenemos muchísimos temas que resolver, pero el primero y fundamental, sin lugar a dudas para mi, es la forma en la que disentimos o discutimos.  Hasta que no tengamos resuelto este punto, corremos un alto riesgo de convertirnos en una sociedad polarizada, bipolar, enferma y estancada, compuesta por individuos convencidos de que TODOS LOS DEMÁS son unos boludos y los únicos responsables de cualquier fracaso!

Nuevo desafío (sin agua)



Para mi, una vez más, llegamos al causante principal de estos males: "Un EGO desequilibrado".  En un grupo con egos equilibrados, la resultante no es ninguna de las ideas u opiniones originales, sino una nueva con lo mejor de todas! En cambio, lo más habitual es que nos encontremos con que el proceso de discusión se transformó en la arena de un coliseo intelectual, donde el gladiador con más "poder", termina por llevar su opinión o idea a lo más alto del podio de los que "ganan las discusiones".

Como intento de aporte, los desafío (sin necesidad de nombrar a 5 más) a buscar como resultado de cualquier discusión, el estrechar nuestras relaciones haciendo crecer nuestro intelecto y ampliando nuestra mirada sobre las cosas, a partir de la de los otros, más allá del resultado! Si lo logramos, mientras más discutamos, mejores individuos resultaremos y con una sociedad mucho más abierta, unida y preparada para enfrentar los verdaderos desafíos que tenemos!



Siempre habrán problemas, pero el mayor de todos, es tener una dinámica auto-destructiva para resolverlos ;-)


  


domingo, 18 de agosto de 2013

Yo, en tu lugar...

Expresiones del tipo: "Yo, en tu lugar, habría hecho otra cosa!",  "Yo, le hubiera dicho...!" y otras subjuntivas o hipotéticas expresiones similares de uso frecuente, me llevaron a preguntarme: ¿Esta costumbre social nos habla de una empatía antropológica admirable o simplemente de conjeturas estériles que nos habilitan la crítica inhumana y despiadada?

¿Es posible ponernos en el lugar de otro?

Inicialmente, esto no solo se presenta como algo posible, sino hasta incluso como una práctica recomendable! De hecho, la habilidad de ponerse en el lugar de otro, podría considerarse como uno de los caminos más cortos y conocidos para definir la empatía.  Esta codiciada habilidad (la empatía) de quienes ostentan altos grados de coeficiente emocional podría embarcarnos en una trampa que nos acercaría más a "la chusma" despreciada por Doña Florinda, que a un ser evolucionado capaz de contribuir a una sociedad mejor, tal como lo anhelaba Daniel Goleman.  
El reconocimiento de nuestras propias emociones y las de quienes nos rodean, sin lugar a dudas que es una habilidad deseable, pero no así el derecho a ponernos en el lugar del otro!


Física barata...

Desde el punto de vista más nerd, la física clásica nos dice que, como seres portadores de materia, difícilmente podamos ocupar el lugar de otro a la vez y esto no es algo menor si consideramos que incluso ocupando el mismo lugar que otro ocupó, una fracción de segundo después, seguiríamos no estando en su lugar, sino simplemente, en el lugar que estuvo en otro momento de su historia!  Este análisis, que podría ser fácilmente interpretado como una obviedad teórica, esconde el famoso principio filosófico, erradamente atribuído a Heráclito de Éfeso, que rezaba que "nadie se baña dos veces en el mismo río".  Es decir, dado que estamos inmersos en un universo dinámico, ni uno mismo podría ponerse en su propio lugar, una vez que éste pasó! (esto es por ahora, como nos diría Ray Kurzweil)




¡No sos Maradona!
La famosa expresión: "Si yo fuera Maradona, hubiera...". A verrrrr, NO SOS MARADONA PIBE! Más allá de las habilidades futbolísticas, no naciste ni te criaste en una villa miseria, no soñaste con ser el mejor del mundo y lo conseguiste, no tuviste ni su familia, ni su entorno y mucho menos su hambre y sus excesos! Cuando decidimos, no decidimos solo intelectualmente, tomamos nuestras decisiones con nuestro pasado, nuestros miedos, nuestros sueños, nuestras heridas, logros y mucho más! Con la incertidumbre de ese momento y ese entorno y no con el conocimiento de lo que terminó ocurriendo y la información a la que vos tendrías acceso! Con lo que tenemos y lo que nos falta, pero fundamentalmente, como podemos! Decidimos con nuestros recursos, intelectuales, emocionales y espirituales disponibles en ese momento e influenciados por ese entorno único e irrepetible! 

¡No somos lo que queremos!
Entonces, ¿Qué sentido tienen aquellas conjeturas acerca de qué hubiéramos hecho o dicho en el lugar de esa mujer golpeada reiteradamente, de esa niña de 13 embarazada, de ese hombre o mujer con familia a cargo y humillada/o en su trabajo una y otra vez, de ese gobernante desatinado y tantas otras situaciones humanas que nos invitan gentilmente a este popular deporte, muchas veces despiadado, de ridiculizar o castigar una decisión ya tomada por otro o por uno mismo en el pasado! Como si criticar lo que fulano o mengano debió haber dicho o hecho, nos pusiera, frente a nuestra audiencia ocasional, en un lugar humanamente superior!! Tal vez, frente a la tentación de esta práctica, sea bueno recordarnos que ninguno de nosotros somos lo que queremos ser, sino el resultado de lo que podemos! de lo que nos sale! Somos una versión real de ese YO ideal que, por solo por momentos, sentimos ser!! Somos una limitada especie en desarrollo intentando, en algunos casos, superarnos.

Eliana Pagano, una amiga a la que quiero con el alma y admiro profundamente, me dijo una vez algo así: "Qué diferente sería si viéramos/criticáramos a los demás desde nuestras limitaciones y defectos, en lugar de hacerlo desde nuestras virtudes.  Tal vez, no seríamos tan crueles y hasta terminaríamos por admirarlos a todos"

Solo un buen Gym
El ejercicio de someternos hipotéticamente a situaciones, muchas veces extremas, puede ser un excelente ejercicio emocional, intelectual y hasta espiritual para mantener en forma a nuestro músculo tomador de decisiones.  Pero no con el fin de criticar lo que otro decidió, dijo o hizo, sino simplemente para ponernos a prueba, reflexionar, crecer, aprender, para prepararnos mejor, pero teniendo claro que no deberíamos comparar nuestras decisiones (hipotéticas también), sino simplemente como una forma más de prepararnos para la vida real y atentos a que hasta la mejor decisión, sufre un importante deterioro a la hora de su implementación.


Esta es una práctica muy frecuente en la escuelas de negocios, a través de la técnica del caso.  De hecho, podríamos presentar cualquier curso de MBA, como un programa de entrenamiento para la toma de decisiones y esto requiere ejercitar sobre situaciones hipotéticas o casos reales pasados, pero siempre teniendo presente que no se está analizando lo que otros decidieron, sino entrenando nuestra habilidad para decidir mejor y que cualquier caso que involucre a personas, es sencilla y maravillosamente irrepetible!

¡Ubiquémonos!
Así como creo que erradamente venimos insistiendo en que somos todos iguales, del mismo modo, creo que venimos creyendo que lo mejor es ponernos en el lugar del otro, cuando en realidad, la aproximación más humana sería ponernos en nuestro lugar y no intentar el absurdo de ponernos en el lugar del otro!  

Cuando criticamos a los demás, estamos hablando mucho más, acerca de quienes somos nosotros, que de quien estamos ocasionalmente criticando! ¿Te animás a ponerte en TU lugar? 

Importante! toda esta reflexión, no nace desde lo que soy, sino desde lo que quisiera ser!! yo lo sigo intentando! 



Así que, Yo, en tu lugar... no existo!
Demasiado tengo ya con el mío ;-)

sábado, 7 de julio de 2012

¡El día de la In(ter)dependencia!

Tal vez, algún día, seremos recordados como una civilización que estuvo dispuesta a entregar su propia vida y la de sus hijos para lograr la INDEPENDENCIA.

Es de esperarse la celebración de un hecho o causa en la que una o más personas estuvieron dispuestas a entregar su propia vida.  Al menos por el respeto que esto genera.  En estos casos se vuelve inexorable su valoración y festejo, incluso sin cuestionarse su verdadero origen o sentido.  El razonamiento podría ser: si alguien entregó su vida por "esto", entonces, no solo debe valer la pena, sino la vida!

Hoy creo, intuitiva y racionalmente, que necesitamos abandonar, como humanidad, la búsqueda y celebración de la independencia, para pasar a la búsqueda y celebración de la inTERdependencia.  

Si bien ya anticipé algo sobre la valoración de la inTERdependencia en mi charla de TEDx, en este artículo intento compartir algunas de las reflexiones que me llevaron a esta provisoria conclusión.

Independencia versus Libertad
La verdadera recompensa que promete la independencia suele ser la libertad.   Si acordamos en que todos queremos la libertad, la pregunta es: ¿Es la independencia el mejor camino hacia la libertad?
Nelson Mandela - Prisionero #46664
Victor Frankl
En lo personal, no puedo atribuirle ningún tipo de intensión de manipulación a aquellos líderes históricos de la independencia que prometían libertad a través de la lucha por la independencia.  Sí podría atribuirle un paradigma claramente anclado en la creencia de que la No Dependencia implicaba libertad.  Si la verdadera libertad no es otra cosa que un estado mental y del espíritu, tal como nos han enseñado desde su propia experiencia líderes como Victor Frankl o Nelson Mandela entre otros, algunas preguntas serían: ¿La búsqueda de la libertad es una lucha colectiva o personal? Si realmente existiera un "enemigo a vencer" para ser libre ¿Ese principal enemigo no seríamos nosotros mismos? ¿Cuál sería el camino a recorrer para ser libres? ¿Acaso no estamos mas cerca de ser libres cuando somos capaces de reconocer nuestras inTERdependencias?

Independencia versus cambio de dependencia y autonomía
Cuando pienso en alguien que proclama haberse independizado, veo a una persona eligiendo, generalmente en forma libre, una nueva forma de dependencia. Sería así como una libre elección entre diferentes alternativas de dependencias.  Por ejemplo, si elijo no depender más de mis padres económicamente, entonces paso a depender de un ingreso mínimo para sobrevivir y en concecuencia de la voluntad de mi jefe y/o clientes, etc.  

Cuando nos independizamos como nación, elegimos depender de nuestra capacidad de organizarnos, respetarnos y tomar nuestras propias decisiones bajo la creencia de que así seremos soberanos de nuestro propio "destino".  En este último ejemplo, es totalmente legítima la búsqueda de la autonomía, entendida como la capacidad de generar nuestras propias normas.  Lo que no implica, para nada, que seamos independientes.  Por ejemplo, pasamos a depender del respeto y cumplimiento de estas normas.  

Lo cierto es que en ningún caso dejamos de depender, simplemente cambiamos la naturaleza de esta dependencia por otra dependencia que creemos preferir bajo la búsqueda de nuestra supuesta independencia.  

Entonces, desde ahora tal vez pueda servirnos, a la hora de tomar cualquier decisión que creamos que nos conduce hacia la "independencia", el preguntarnos cuál es esa nueva dependencia que estamos eligiendo.  De este modo, entonces sí tendremos algo que decidir.  Decidir entre ser independiente o dependiente puede ser una decisión trivial.  La verdadera decisión reside en elegir cual dependencia prefiero y no creer que al final de alguna de las alternativas nos encontraremos con la tan añorada independencia.

La Independencia y la Identidad
Otro de los impulsores de la búsqueda de la independencia es la necesidad de descubrir o reforzar la propia identidad.  La historia es testigo de la innumerable cantidad de pueblos y personas convencidas de que es a través de la independencia encontrarían su propia identidad.  

En algunas oportunidades, cuando el poder político necesita alinear y alienar a su sociedad, suele apelar a la lucha por la independencia como un medio para consolidar la propia identidad colectiva.  Y es así como un ciudadano, con una cultura e identidad inconfundible, termina por convencerse de que tiene que matar a otros seres humanos para ser quien ya era! (intentar entender el lamentable caso del terrorismo separatista Vasco puede ser un claro ejemplo de esto).

La ansiada y natural búsqueda de nuestra identidad personal requiere, entre otras cosas y según esta propuesta, definirnos en cuanto a nuestras elecciones de dependencia, o mejor dicho, de inTERdependencia.  Esto sería la plena consciencia de todo lo que depende de nosotros y de todo aquello de lo que dependemos (INTERdependencia).  Es por esto que creo que la búsqueda de la independencia es más lo que nos aleja de nuestra propia identidad que lo que logra acercarnos

Un EGO equilibrado como base para la in(TER)dependencia
El desafío de conocer nuestro nivel de interdependencia no es trivial y mucho menos el hecho de aceptarlo y actuar en consecuencia.

Como en tantos otros campos relacionados al desarrollo humano, existe una brecha significativa entre el saber lo que es mejor para nosotros y nuestra capacidad para alcanzarlo.  En este caso, la aceptación de la inTERdependencia desafía en esencia a nuestro ego, invitándonos a desarrollar un equilibrio entre lo que necesitamos de los demás y de la naturaleza, con lo que la naturaleza y los demás necesitan de nosotros.  ¿Por qué nos cuesta tanto pedir ayuda, aceptar que necesitamos de los demás, respetar a la naturaleza en todas sus formas y percibir el impacto que podemos generar sobre los demás y el ambiente? ¿Vivimos la dependencia como un vínculo que evidencia debilidad o fortaleza? ¿Sería posible un país, persona u organización, etc. realmente independiente? Si así fuera, ¿Tendría algún sentido? ¿Qué nos podría dejar?

Creo que uno de los mejores y pocos vehículos para recorrer el camino hacia la inTERdependencia es el desarrollo de un ego equilibrado.  El desarrollo de la plena consciencia de que TODO lo que nos rodea depende de nosotros, como nosotros dependemos de TODO lo que nos rodea, podría ser un buen comienzo.

Ojalá algún día podamos todos promover y celebrar El día de le In(TER)dependencia! 

¿Qué fecha crees que debería ser?




domingo, 3 de junio de 2012

¿Para qué sirven las empreas? (Charla en TEDxPlazadeMulas)

El desafío de la síntesis! 5 meses preparando una charla de 20mins para el primer TEDx de Mendoza

En este video cuento sobre:
Nuestros primeros 10 años de vida como Sílice y 4 como AuthenWare!
Nuestras bases culturales para la innovación!
Nuestras creencias respecto al rol de las empresas en la sociedad!
Proponemos una nueva mirada para 5 ejes tradicionales del mundo de las empresas!
Desafiamos los siguientes paradigmas:
   - Debemos aplicar el sentido común
   - Debemos buscar a los mejores
   - La empresa debe sobrevivir
   - Debemos buscar la independencia
   - El fin es el lucro

No es casual que hable de NOSOTROS todo el tiempo.  Esta historia y propuesta de reflexión ha sido una co-creación con un grupo de personas increíbles! Yo solo tuve el placer y responsabilidad de ser el vocero.



Gracias!

domingo, 15 de enero de 2012

Sostenibilidad: Una tentativa de definición (por Leonardo Boff)


Soy uno de los más de 50.000 seguidores/admiradores en Twitter del gran maestro brasileño Leonardo Boff.

Hoy (15-Ene-2012), Leo publicó en su Blog personal este valioso artículo, el cuál me pareció que merecía ser traducido, al menos, al español para ser compartido fácilmente dentro de nuestra comunidad.

Sostenibilidad: Una tentativa de definición

Aún hoy existe un conflicto entre las diferentes comprensiones de lo que se podría entender por Sostenibilidad. La definición clásica de la ONU, tomado del informe Brundland, (1987) "Desarrollo Sostenible es aquel capaz de atender las necesidades de las generaciones actuales, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades y aspiraciones". Este concepto es correcto, pero cuenta con dos limitaciones: es antropocéntrico (sólo considera al ser humano) y nada dice sobre la comunidad de la vida (otros seres vivos que también requieren de la biosfera y la sostenibilidad). Intentaré una formulación, lo más integradora posible:

Sostenibilidad es toda acción destinada a mantener las condiciones energéticas, de información, físico-químicas que sostienen, a todos los seres, especialmente a la Tierra viva, la comunidad de la vida y la vida humana, buscando su continuidad e incluso atendiendo las necesidades de las generaciones actuales y futuras de tal forma de que el capital natural sea mantenido y enriquecido en su capacidad de regeneración, reproducción y co-evolución.

Expliquemos rápidamente los términos de esta visión integral u holística:

Cuidar todas las condiciones necesarias para generación de los seres: estos sólo existen a partir de la conjunción de las energías, de los elementos físico-químicos y la información que, combinados entre sí, le dan origen a todo.

Cuidar a todos los seres: aquí se trata de superar radicalmente el antropocentrismo. Todos los seres constituyen emergentes del proceso de evolución y gozan de un valor intrínseco, independientemente del uso humano.

Cuidar especialmente a la Tierra viva: La Tierra es más que una "cosa" (res extensa), sin inteligencia o un simple medio productivo. Ella no contiene a la vida. Ella ES la vida misma, se autoregula, se regenera y evoluciona. Si no garantizamos la sostenibilidad de la Tierra viva, llamada Gaia, estaremos eliminando la base para todas las demás formas de sostenibilidad.

Cuidar también la comunidad de la vida: no existe el medio ambiente como algo secundario y periférico. Nosotros no existimos: Co-existimos y somos todos interdependientes. Todos los seres vivos son portadores del mismo alfabeto genético básico. Forman una red de vida, incluyendo a los microorganismos. Esta red crea los biomas y la biodiversidad y es necesaria para la subsistencia de nuestra vida en este planeta.

Cuidar la vida humana: somos un eslabón especial en la red de la vida, el ser más complejo de nuestro sistema solar y la punta de lanza del proceso evolutivo conocido por todos, porque somos portadores de consciencia, de sensibilidad e inteligencia. Sentimos que somos llamados a salvar y cuidar a la Madre Tierra, para garantizar la continuidad de nuestra civilización y observar muy de cerca nuestra capacidad destructiva.

Cuidar la continuidad del proceso evolutivo: los seres son conservados y mantenidos por la Energía del Fondo o la fuente originaria de todo Ser. El universo tiene un fin en si mismo, por el simple hecho de existir, de continuar en expansión y estar auto-creándose.

Cuidar la preocupación por las necesidades humanas: lo hacemos a través del uso racional y cuidadoso de los bienes y servicios que el cosmos y la Tierra nos ofrecen sin los cuales sucumbiríamos.

Cuidar nuestra generación y las futuras: la Tierra es suficiente para cada generación, siempre que se establezca una relación de sinergia y de cooperación con ella y con la distribución de bienes y servicios con equidad. El uso de esos bienes debe ser regido por la solidaridad intergeneracional. Las futuras generaciones tienen el derecho a heredar una Tierra y una naturaleza correctamente preservadas.

La sostenibilidad se mide por la capacidad de conservar el capital natural, permitir que se regenere e incluso, a través del ingenio humano, pueda ser enriquecido para las futuras generaciones. Este concepto ampliado e integrador de sostenibilidad debe servirnos como criterio para evaluar si estamos avanzando por el camino correcto de la sostenibilidad o no y además, nos debe servir de inspiración como idea inicial a la hora de desarrollar la sostenibilidad en cada uno de los diversos campos de la actividad humana. Sin esto, la sostenibilidad es pura retórica sin consecuencias.

Autor del Libro: "Sostenibilidad: lo que es y lo que no es". Estará disponible a fines de enero de 2012 por la Editorial brasileña Vozes.

martes, 3 de mayo de 2011

¿Cuándo fracasa realmente una relación?



Advertencia! la siguiente ReflAcción puede poner en riesgo la convicción emocional de quienes se sienten víctimas o culpables por el fin de una relación (pareja, amistad, laboral, etc.) despojándolos de esa tortuosa comodidad socialmente tan bien aceptada.




¿El fin de una relación implica un fracaso?
Hoy puedo ver a más personas sufriendo por vivir el fin de una relación como un fracaso, que relaciones que realmente hayan fracasado.

Hemos sido educados culturalmente para vivir el fin de cualquier relación como un fracaso, como algo que no logró lo que se esperaba.  Rara vez nos alegramos al finalizar una relación! A tal punto esto es así, que no solo valoramos la duración en una relación, sino que la celebramos! Cumplir años de "mantenimiento" de una relación, parece ser algo digno de ser festejado.

Eternidad en Japonés
Creo que una posible fuente de este problema podría encontrarse en la confusión que nos genera nuestra lucha inconsciente contra la muerte.  Nacemos y en el mismo acto comienza esa lucha segundo a segundo por mantenernos vivos.  Si pocas son las certezas que tenemos, es ésta sin duda la mayor.  Tarde o temprano dejaremos esta vida y esto puede explicar la celebración de un cumpleaños independientemente de la cultura o creencia del homenajeado.  No festejamos que tenemos menos años por vivir, sino que logramos ganarle tiempo a lo inexorable. ¿Tendría sentido este festejo si existiera la posibilidad de vivir eternamente? ¿Acaso no es la muerte lo que legitima el valor el paso del tiempo?

Ahora bien ¿Para qué le ganamos tiempo a la muerte? ¿Cuál es el sentido de quedarse? ¿Para qué? ¿Solo para ganar tiempo? Cuando alguien cumple años, habitualmente no reparamos sobre la calidad de esos años o para que  sirvieron.  Simplemente, por haberle ganado a la muerte (que no es poca cosa por cierto) ya somos dignos de ser homenajeados.  De este modo, entiendo que antropológicamente tendemos a celebrar el paso del tiempo como un valor en sí mismo y aplicarlo al resto de nuestras relaciones en la vida, al punto de admirar aquellas que perduran en el tiempo, como si hubieran desafiado una tendencia natural hacia la muerte y su duración fuera un verdadero mérito.  Si estuviéramos tan convencidos de que la naturaleza de cualquier relación fuera perdurar para siempre ¿por qué festejamos aniversarios? ¿qué estamos festejando realmente? La principal causa de una desilusión cuando una relación se termina, es la ilusión inicial de que esa relación duraría para toda la vida.  Sin ilusión, no hay desilusión posible.  


Culpas compartidas
Si realmente vivimos el fin de una relación como un fracaso, es esperable indagar sobre las causas y responsables de este fracaso.  Entiendo que de ahí viene la conocida frase: "Cuando una relación fracasa no hay un solo responsable, las culpas son compartidas".  ¿Qué culpa? ¿Estamos asumiendo que, al menos, alguien se equivocó? Claro, cuando hay que hacerse cargo de un "fracaso", comúnmente aparece la necesidad de una suerte de patria potestad compartida: "Si hay que reconocer a este fracaso, los dos seremos los padres por igual".

Por otra parte, si asumimos que cuando una relación se termina, es porque alguien falló, cuando una relación empieza  ¿es porque alguien hizo algo especialmente bien? Si es así ¿Por qué entonces no buscamos al responsable de haber empezado esa relación? ¿Serían culpas compartidas también? Es bien aceptado que nadie tiene que dar una explicación racional del por qué o cómo fue que empezó una relación, de hecho, si la explicación fuera "simplemente sucedió" sería suficiente! Todo el mundo entiende que esas cosas pasan, más allá de que podamos explicarlas, pero a su vez creemos que si se terminó, alguien tiene que poder analizarlo y poder concluir cuál fue el motivo y responsable, asumiendo implícitamente que un "simplemente sucedió" no sería aceptable y es una respuesta que claramente esconde algo más que puede ser explicado!

Yo tiendo a creer que cuando dos personas se relacionan de algún modo (amistad, pareja, trabajo, etc.), es porque coincidieron en intereses, espacio y tiempo pero fundamentalmente coincidieron en las ganas de comprometerse o involucrarse en esa relación, sin necesidad de haber hecho nada extraordinario o especial para empezarla y cuando se termina, simplemente puede responder a que alguna o ambas partes, como buenos organismos vivos y dinámicos que son, cambiaron en alguno de estos factores y simplemente no desea seguir compartiendo esa relación por el tiempo incierto que le quede por vivir.  ¿Cuánto de ego herido existe en la no aceptación pacífica de la voluntad del otro de no seguir? ¿Podríamos interpretar esa voluntad como divergencia de intereses y no como un rechazo personal?


¿Cuál sería el verdadero fracaso?
Detengámonos a pensar por un momento en las siguientes declaraciones:

- "Qué lástima que se hayan divorciado a solo 2 años de estar juntos"
- "¡No vas a renunciar ahora y tirar estos 25 años por la borda!"
- "¡12 años! ¡que aguante! ¡La verdad es que es admirable!"
- "La verdad es que ya no me motiva esta relación, pero yo esperaba que esta vez durara un poco más"

y así una gran cantidad de expresiones corrientes que enfatizan el valor que se le da al tiempo en las relaciones. 

En lo personal, creo que no deberíamos atribuirle valor alguno a la duración en una relación, ya que poco tiene que ver con la esencia de lo que buscamos cuando nos relacionamos.  El verdadero fracaso en un relación, para mí,  es cuando, terminada o no, con la duración que haya tenido, (dos horas o 25 años), no nos ayudó a crecer como personas y/o a mejorar nuestro entorno.  Creo que consiste en medirse uno y su entorno antes y después de esa relación y preguntarse ¿Esta relación me está ayudando a ser mejor conmigo mismo y con los demás? Si la respuesta es positiva, no hay nada que lamentar! Si se terminó, deberíamos disfrutar lo que nos dejó y aceptar el fin como parte de un ciclo natural. 

Si una relación duró toda una vida, ¿podría ser porque el ciclo de esa relación era mayor al ciclo de esa vida que le dió origen?

Si cada vez que nos relacionemos, podemos crecer en lo espiritual, físico, económico, emocional, etc. somos unos verdaderos afortunados.  Lo lamentable sería, por ejemplo, observar el claro deterioro en la auto-valoración de una persona, a raíz de una relación laboral, de pareja o amistad tóxica o destructiva.

Si tuviste la oportunidad de vivir relaciones que te ayudaron a crecer como persona y contribuir a la mejora de tu entorno, entonces tenes todo por celebrar y ningún fracaso por lamentar.


Todo un desafío
Tal vez, si aprendiéramos a convivir de manera más natural con la muerte, aceptando el fin como parte de un ciclo, entonces, tal vez, nos ocuparíamos más de estar PRESENTE, disfrutar plenamente de cada minuto que nos regala una relación y re enfocar nuestra energía en la calidad de las relaciones y no en la acumulación vacía del tiempo recorrido.

Lo lamentable no es la muerte, sino una vida sin sentido. 
Lo lamentable no es el fin de una relación, sino que no haya tenido sentido, que no te haya ayudado a crecer! Si desarrollamos la capacidad de saber qué hay aprender y cómo, hasta el peor final en una relación, podría ayudarnos a crecer.

¿Nos animamos a dejar ir la necesidad de encontrarle una explicación al fin de las relaciones para dejar lugar a que nuevas relaciones nos inunden de vida

¿Seremos capaces de quitarle el valor a la duración de nuestras actuales y futuras relaciones?

¿Qué le estamos dejando a aquellas personas con quienes nos relacionamos?

Daniel

PD: Próximamente estaré compartiendo un nueva ReflAcción acerca de nuestra posibilidad autónoma de crecer a partir de Qué y Cómo aprendemos. Aprender puede ser lo menos recomendable cuando aprendemos mal ;-)